lunes 26 de octubre de 2009

La luz artificial de la habitación resultaba sufiente para ver. 28 años llevaba colgada aquella lampara blanca, de forma angulosa, con el dibujo de un niño que viste camisa a rayas y toca sonriente su chelo. Vivo el mes de Octubre más caluroso que he conocido, y el día se ha presentado tíbio y sereno. Miro fotos, objetos, pendientes, perfumes, camisas. Repaso los sms del teléfono y sonrio cuando pulso "atrás". "Atrás ni para cojer impulso", decían nuestros abuelos, que por nuestros y por abuelos, eran sabios.
El día es más corto de lo que me hubiera gustado. El cambio de hora precipita la llegada del atardecer mientras miro el reloj. Las siete y media, hora de marchar. Cojo el bolso y dudo entre cargar con la chaqueta o seguir disfrutando de mi feliz otoño. Otra vez será. La dejo en la silla. Salgo de la habitación apresurada, y mientras agarro el tirador de la puerta algo me detiene. Soy yo y me estoy mirando. Me miro y me estudio como pocas veces suelo hacerlo. Me estoy mirando. Llevaba tiempo sin hacerlo. O no. Creo que lo hago desde que empecé a descubrir a Pilar, la gran desconocida de mi vida. Me miro y me lanzo un beso. Muak. 28 años, porque yo lo valgo.
26/10/2009

domingo 14 de junio de 2009

ULTIMA DECISIÓN

Y usted que le dijo?

Pues que quier que le diga, lo único que le podía decir, Que su padre llegó al local pasadas las diez y pidió una copa de ron con cola. Se le veía pensativo y cabizbajo. No serían ni las 12.00 cuando ya había consumido casi la mitad de la botella de ron que saqué para el. Su mirada iba cobrando más fuerza según bebía. Seguí mostrándose pensativo, eso si, pero mientras avanzaba la noche, parecía tener más claro lo que iba ha hacer.

Y que es lo que iba a hacer?

Eso no me lo dijo, por DIOS que no me lo dijo. Que cree usted? Que si yo tuviera alguna pista de donde puede estar ese pobre hombre, no se lo hubiera dicho a su hijo? No se nada, por DIOS que no sé nada, pero aquella noche no hacía falta saber. Bastaba con intuir, con observar y leer entre líneas.
Llegadas las 3:00 de la madrugada, le dije que teníamos que cerrar el local. Para entonces, la botella de ron había pasado a mejor vida. Levantó su mirada atormentado y sacó de su cartera un billete que extendí hacia mí, y con voz serena dijo:

“Aquí tiene Tomás, tu dinero. Es tuyo, por eso te lo doy. Sabes? Todo en la vida tiene un dueño y a veces, cargamos con cosas que no nos pertenecen y olvidamos lo que realmente es nuestro. Es una pena, verdad? Creo que esta es la única conclusión cierta a la que he llegado en la vida”

Y dicho esto, marchó. Nunca he visto a nadie beber tanto, y sin embargo hablar con tanta claridad. Sus ojos no eran los de un borracho. Ni siquiera los de un hombre desesperado. Sus ojos mostraban la seguridad de quien ha estado toda la vida esperando un momento, y de repente, se encuentra solo ante el.

Y del resto de la gente? Sabe algo?

No señor, no se que ha sido de él ni tampoco de Alicia, ni de Jaime. ES como si se los hubiera tragado la tierra.

LA VENTANA

Vara en la ventana, Clara contemplaba los jardines del sanatorio, mientras golpeaba suavemente la cabeza contra el cristal. Las flores, los árboles y aquellos bancos en los que otros enfermos se sentaban, formaban un triste sucedaneo del mundo exterior.
Era domingo, y las compañeras que podían recibir visitas, contemplaban con la mirada perdida los rostros de sus familiares. Clara tenía prohibidas las visitas. Ayer, escuchó decir a su médico que todavia estaba demasiado loca para ello.
- El mundo exterior - pensaba - El que empieza detras de esta venta y acaba en la miserable existencia que me ha traido aquí.
- El Exterior - repetia, mientras continuaba golpeando las cabeza contra el cristar, una y otra vez, hasta que vio como resbalaba una gota de sangre que contaminaba su bata blanca.

La Maleta

Tenía los huesos molidos por el viaje, pero al fin había llegado. Javier divisó la pequeña estancia que era ahora su nuevo destino. No parecía mucho más comoda que las tres anteriores, pero era para el solo, eso si, al menos los galones servían para eso.
Kosovo, era todavía una ciudad ruinosa, como tantas otras del este Europeo. Sus gentes, sus calles, eran el espíritu de algo que tuvo vida, y que vaga con el pesar de no saber si volverá a tenerla.
Comenzó a ventilar el pequeño habitáculo, abriendo la única ventana por la que se divisaba el centro de la ciudad. Con el mismo hacer rutinario de otras veces, colocó la maleta sobre la cama y se dispuso a convertir ese sitio en algo un poco más suyo.
Dentro de la maleta, Javier conservaba el único trozo de vida que era capaz de llevar consigo. La bufanda azul que Elisa le regaló en Moscú, ocupaba un sitio preferencial dentro de ella. Nunca más volvió a usarla, pero era capaz de desprender calor sin abandonar la maleta. A veces, se preguntaba porque siempre la llevaba. Se lo preguntaba a pesar de saber la respuesta. Y la obviaba, mientras segúia deshaciendo la maleta sin sacar la bufanda, intentando no pensar que debajo de ella, estaba la última carta de Elisa.
Eran ya casi las seis. El viejo reloj de su padre, anunciaba que el anochecer estaba próximo. Le hubiera encantado llevarlo durante el viaje, pero los soldados, y aún menos los sargentos, no podían usar reloj, eso decía el código. También estaba prohibido llevar cualquier tipo de anillo, esclava o colgante, pero el guardaba celosamente la pequeña medalla que una niña le regaló en Jerusalén y que siempre colocaba debajo de la almohada. Después de tantos años, sería incapaz de dormir sin ella.
Había deshecho la maleta despacio, casi más lentamente que la última vez. Era como si el pánico que le provocaba vaciarla no fuera a abandonarle nunca, pero a pesar de su prudente actuación, la maleta estaba casi vacía. Se sentó frente a ella y la observó. A la izquiera la bufanda azul, en el centro la foto de Alfonso y a la derecha un viejo recorte de periódico. LLevaba años sin desplegarlo, pero volver a ese lugar, había sido demasiado para el. Lentamente, y guiado por algo indefinible, abrío el trozo de papel y en un susurro comenzó a leer el titular.

..."Heróica actuación del soldado Aguirre en la derruida ciudad de Kosovo"...

con la voz entrecortada prosiguió

..."Tras una magistral maniobra militar, el hasta hoy soldado Javier Aguirre, logro reducir al ejercito invaror, impidiendo así su acceso al centro de la ciudad.
El jóven Aguirre, será condecorado y ascendido a Sargento en un acto sin precedentes.
Tenemos que lamentar, no ostante, la muerte del soldado Alfonso Díaz, única baja en combate. Nuestro más sentido pesame a familiares y amigos.

Desde la redación de "La voz de Hoy", queremos dar nuestra enhorabuena al ya sargento Aguirre. HOy es un día grande que estamos seguros, nunca olvidará"


Nunca, - repitió Javier como una profesía que le condenaba para siempre- "Nunca"


viernes 15 de mayo de 2009

Deseos

Voy a concederme tres deseos
tres caricias al alma
tres mimitos del sueño
Tres,
El primero lo firmé hoy
y me durará toda la vida
El segundo lo tienes tu
y de ti depende
encontrarlo, encontrate, encontrarme
otra vez, tres
El tercero me lo reservo
pues me falta claridad de pensamiento
para desear más de lo que deseo
Deseo un mundo más limpio
y un aire más puro
un alma más libre
y un cielo más tuyo
Deseo, con fuerza y con rabia
a tu sombra comer una naranja
y en tu sol desmenuzar mi tarde.
Deseo que al desearte me desees
y en tu deseeo, cumplas mis
con mis tres. (...deseos...)

sábado 9 de mayo de 2009

Olor a Vid



De tu mundo recuerdo
tu pueril sonrisa
arrugada por los años,
agotada por la vida.
Mil veces, he vuelto a oirla
en el silencio del vacio,
que inundas con tu presencia
y rompes al evaporarte.
Recuerdo tu rostro arado
marcado por los surcos
de sudor y canto,
te recuerdo y huelo a vid
Te recuerdo, a vid y olivo,
a campo, a vida.
Te recuerdo jubiloso
varado en aquella cama,
sonriendo, acariciando mi mano
y preguntando.
Recuerdo el telefono
rompiendo la noche, abofeteando
la vida. Malditos teléfonos.
Te miro y veo campo,
olor a vid, sabor a otoño,
este fué mi último regalo.


TQM-AN

Juego Surrealista

¿Por qué no buscamos más motivos para sonreir?

Porque si no fuera así, nada de lo que conocemos existiría.